Historia de unos arcos

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Memoria colectiva

Nuestras ciudades se construyen a lo largo del tiempo, en un proceso continuo que necesariamente produce una unión entre el pasado, el presente y el futuro. La huella que nos deja lo construido y lo que construimos nos ayuda a imaginar nuestra propia historia. 

Las ruinas de la antigüedad son parte fundamental de ese imaginario que conforma nuestra memoria colectiva. Su contemplación nos traslada a los orígenes de nuestra civilización y nos hace partícipes de ella.

A mediados de los 80, en un momento de vigencia de estas cuestiones dentro del debate teórico sobre la arquitectura y la ciudad, Moneo recibe el encargo de construir el Museo de Arte Romano de Mérida, y decide afrontar el proyecto con la voluntad de “rememorar y evocar el pasado romano”.

Así lo explica en la memoria en que se describe el proceso de proyecto del edificio:

La alusión inmediata y evidente a la civilización romana, parecía poco menos que inevitable para construir un museo en el que encontrasen acomodo los restos romanos. Utilizar los mismos medios de construcción, servirse de idénticas técnicas, siempre nos pareció el modo más respetuoso de convivir con lo existente.”  

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La recreación de un ambiente

Muchas veces habremos oído o dicho la expresión “vale más una imágen que mil palabras”. El ambiente en que vivimos está formado por imágenes que, en su mayoría, se construyen a través de la arquitectura. Es muy grande el poder de sugestión que tiene ésta, la capacidad de poner en situación a una persona por medio de la creación de un ambiente adecuado. Tal es la cualidad del museo de arte romano de Mérida.

Durante la visita a las ruinas romanas del teatro y el anfiteatro, cierto ambiente místico parece acompañarnos, una sensación de que el tiempo no ha sido capaz de eliminar completamente la vida de las construcciones que aparecen ahora vacías. La privilegiada ubicación del museo, inmediatamente a los pies de las ruinas de los monumentos, permite enlazar esta experiencia hasta la entrada del edificio. Una vez dentro, los materiales, los espacios y las formas escogidas evocan la antigüedad romana también durante la visita a la exposición.

Cuando Moneo habla de los conceptos arquitectónicos utilizados en la fase de proyecto, “virtualidad y frontalidad, promenade architecturale y planta libre”, lo hace en referencia a los intereses de los maestros de la primera mitad del siglo XX. Sin duda todos estos conceptos se incorporan al proyecto y contribuyen a la resolución de un magnífico museo, pero es en último lugar el lenguaje de la arquitectura, un lenguaje que Moneo maneja con maestría, el que definitivamente nos traslada al pasado. [Para mi, la experiencia de la visita no sería la misma sin la presencia de los arcos en la nave principal del museo]

Es una característica de la arquitectura de Moneo la incorporación de la “historia” como elemento de proyecto, una “historia” que aparece unas veces ligada a la estructura espacial de sus edificios, otras a las técnicas constructivas utilizadas en los mismos, y otras a la utilización de determinados elementos formales… 

Esta incorporación de la historia, provoca que su arquitectura no se explique de una manera  tan precisa como la de los maestros de principios del siglo XX. Cómo en toda buena arquitectura posmoderna, se admite en ella la ambigüedad y la posibilidad de distintas interpretaciones.

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Epílogo: Un viaje de estudios.

Sería por el año 1996 cuando visité por primera vez el Museo de Arte Romano de Mérida de Rafael Moneo. Fue en un viaje de estudios en el que recorrimos Portugal de norte a sur para luego cruzar de la Extremadura portuguesa a la española y regresar por fin siguiendo la ruta de la plata hasta Galicia. Ya de vuelta, se realizó entre los estudiantes una votación informal para elegir la mejor de entre aquellas magníficas construcciones que se habían visitado. La ganadora fue el Museo de Moneo en Mérida.

Quizá porque la obra más votada no era en absoluto la más vanguardista, [cuanto menos creo que no pretendía serlo], recuerdo que el resultado de aquella votación fue una sorpresa para Alfonso Penela, nuestro entonces profesor, promotor y organizador del viaje. [¡magnífica su iniciativa!]. Yo que entonces voté por el Museo, os recomiendo ahora, si podéis, visitarlo, pues me sigue pareciendo un edificio muy interesante. Tendremos ocasión de verlo también en la retrospectiva sobre Moneo que estará expuesta en la Fundación Barrié de A Coruña del 24 de octubre de este año hasta el 30 de marzo del próximo.

En cuanto a las preguntas… 

¿Debe ser nueva la arquitectura?… seguramente, sí.
¿Puede uno presumir de no estar romanizado?… definitivamente, no.

[Ver el artículo anterior "el impostor"]

 

8 thoughts on “Historia de unos arcos

  1. Aclaro que no he visitado el Museo Romano de Merida y también confieso el inexistente pathos, para mí, de la arquitectura de Moneo: las obras que he visitado me han dejado más bien frío e incluso me han decepcionado (Kursaal),son técnicamente impecables pero sin la más mínima emoción.

    Moneo es un arquitecto que sabe muchísimo de arquitectura. …. y por ahí empiezan los problemas. Su conocimiento de la historia de la arquitectura es tan profundo que sus obras aparecen trufadas de referencias implícitas y explícitas revestidas de una pátina de savoir faire. No hay nada mal hecho en su obra y sin embargo nada emociona…..
    Hasta aquí mi crítica personal pero al hilo del uso de la historia me surgen ciertas cuestiones:
    ¿Porqué es criticable en la arquitectura contemporánea el uso de un capitel jónico y no la revision del opus latericium romano?
    .¿Debe ser la arquitectura una generadora de ambiente? No es el ambiente un sustituto pobre y contingente de la espacialidad de la arquitectura?
    No es más criticable Moneo, por su vasto conocimiento de la historia y su habilidad en la composición arquitectonica, que los bárbaros posmodernistas de los 90?
    No os parece este museo un enorme decorado, donde se nos remite no a un pasado romano sino a una mera imaginería romantica de la ruina?
    No os parece que la mera cita a la promenade y la planta libre es un disculpa encubierta ante los maestros (Mies y Le Corbusier)? Disculpa del pecador que peca con conocimiento de causa….
    Que diferencia hay entre esta arquitectura y el eclecticismo del XIX?
    No es esta una arquitectura absolutamente autocomplaciente con el visitante cuyo interes radica en exponer arte romano en la ensoñacion de la reconstrucción de una ruina?
    No es esta una arquitectura que no cuestiona el status quo, que presenta una modernidad sencilla y amable filtrada por la historia para que el ciudadno medio no se vea atacado o cuestionado en sus creencias?

    Podria seguir pero ahí lo dejo….. por lo de ahora

    • Vaya, pues yo no conozco el Kursaal y la tenía por buena… que dices, ¿vamos una a una con las preguntas?

  2. Puedes contestar como veas….. pero también se me ocurre: Sería igual de sugerente el Museo con muros de hormigon y dinteles en vez de ladrillo y arcos?

    • Moneo es un arquitecto reconocido a nivel mundial, ganador del premio Pritzker, máximo galardón de la arquitectura, y con una trayectoria profesional destacada.
      Entiendo que tu crítica hacia su arquitectura debe entenderse desde la premisa de que su capacidad como arquitecto y el reconocimiento que han tenido sus obras elevan también el nivel de exigencia con el que se las ha de juzgar.
      Me saltaré el tema de la emoción porque, aunque es quizá el más importante, como tu bien dices, también es muy personal. Además, juego con la ventaja de que yo he estado allí y tu no.
      [Estoy seguro de que ahora te picará la curiosidad de viajar a Mérida a ver el museo igual que a mi me pasa con el Kursaal de San Sebastián]

      Ahora las respuestas

      01
      Sobre el ambiente

      Entiendo, y en eso estoy de acuerdo contigo, que no es ni mucho menos la misión última de la arquitectura dedicarse a recrear ambientes artificiosamente. Los ambientes surgen de las vidas de las personas y la misión del arquitecto simplemente es la de facilitar el desarrollo de esas vidas [en todo caso no impedirlo].

      En todo caso reconocerás conmigo la habilidad que tuvo Moneo para conseguir recrear ese ambiente romano sin caer en lo “kitch”.

      02
      En cuanto al uso del ladrillo

      Hablas del ladrillo como un material amable, sencillo para el arquitecto por ser más fácilmente digerible por el gran público [no como, por ejemplo, el hormigón visto]. Aquí te responderé con un dato que dio el propio Moneo en la conferencia del pasado viernes en la ETSAC, y es que en el momento en que él comienza a utilizar el ladrillo y otros acabados artesanales, es el hormigón visto del brutalismo británico el material que está triunfando en el panorama de la arquitectura mundial. Vaya, que él dice que en su momento aquello fue ir a contracorriente.
      Concedo, de todas formas, que el ladrillo del museo es muy bonito.

      03
      Sobre el decorado, los conceptos arquitectónicos de la modernidad y la posmodernidad

      Sobre esto te haría una pregunta ¿y si, como dice Moneo, la concepción del museo tiene más que ver con
      cuestiones espaciales y de iluminación, o con cierta cualidad abstracta del material? ¿y si esta cuestión de los arcos y del ambiente, aunque voluntaria y presente, no es más que un guiño, una travesura, en absoluto la cuestión central del proyecto ni su virtud?

      Quizá sea cierto ¿no?
      Para mi el edificio está muy bien.
      Y si fuese de hormigón también lo estaría.
      [claro que si fuese de hormigón y sin arcos no sería complejo y contradictorio]

  3. No estoy cuestionando la experiencia del edificio, ya que no he visitado Mérida y no puedo hablar desde el conocimiento directo de la obra ni desde la emoción (mayor o menor) de su visita.
    Tampoco estoy cuestionando las cualidades de Moneo como arquitecto sino la orientación de su arquitectura, la personalidad, la coherencia y la transcendencia de la misma.
    Cómo lo sacas a colación, leamos el fallo del Pritzker: http://www.pritzkerprize.com/1996/jury
    Ahí lo dice, es un ecléctico, sus referencias son tantas que pienso que no se puede hablar de Moneo sino de Moneos, que recorren desde la abstracción del movimiento moderno a la interpretación ilustrada de la historia de la arquitectura, pasando por la valoración del lugar y la recuperación de la monumentalidad en la modernidad.
    Sobre las cuestiones que planteas
    01. Lo kistch
    Moneo no cae en lo kistch por su conocimiento y sus habilidad como arquitecto, pero en el fondo sus motivaciones son las similares a las del alcalde o concejal de turno que solicita un museo romano “romano”, cuestión que Moneo salda contentando a tirios y troyanos. A las élites interesadas en la arquitectura y al pueblo llano, a políticos y usuarios, un diez para él en su saber hacer y su profesionalidad… pero a mi entender esto poco tiene que ver con la transcendencia de la arquitectura.
    02. No creo que sea un tema del material, la arquitectura moderna ha usado el ladrillo desde los primeros pasos, recupero unos ejemplos:
    http://www.kunstmuseenkrefeld.de/
    http://www.docomomo-us.org/register/fiche/alfred_newton_richards_medical_research_laboratories_and_david_goddard_laboratories_buildings
    Lo que me parece cuestinable es la “supuesta recuperación” de una técnica romana para transportarnos a ese mundo romano. O dicho de otro modo porque ha de parecer “romano” un museo sobre Roma?
    Esa declaración en la conferencia no deja de ser una excusatio non petita, accusatio manifesta, como la de la planta libre o la promenade…. la razón es que el material es amable, tiene una conexión con el público y el éxito parece asegurado
    (Fíjate que en la casa Lange de Mies el material no parece tan bonito… y se puso)
    03 Modernidad y postmodernidad, espacialidad y tectónica
    Has llegado ahí al núcleo de la cuestión a mi entender, porque el museo presenta una estructura en naves, muy poco romanas, que configura unos espacios adecuados para la exposición de arte romano, y esto que es lo veraderamente esencial creo que se pierde en la anécdota de estos arcos, en una romanidad impostada y no demandada. ¿no se ha convertido la anécdota en protagonista? En este caso no es el espacio más importante en el proyecto que la construcción? No se han invertido los términos sin razón aparente?

    Por cierto,hablando de ladrillos e historia, dejo por aquí dos edificios que tienen que ver con ambas:
    La capilla del IIT de Mies van der Rohe, con muros de carga de ladrillo: http://www.harboearch.com/getProject.php?projname=iitcarrmemorial
    y el edificio de Correos en León: http://archivo.alejandrodelasota.org/es/original/project/102
    ruego la lectura de la memoria, de Mérida a León, de Moneo a Sota, una lección

    • Me parece ventajista por tu parte utilizar como ejemplo edificios de Mies, Kahn y Sota :)

      ¡Te pasas!

      En fin, ahí va una respuesta con la que te tiendo la mano para ofrecerte unas “tablas”.

      Volviendo a tu primer comentario, dónde decías que los problemas de Moneo comenzaban porque sabía muchísimo, quizá demasiado, sobre arquitectura. Yo diría que la utilización de ese conocimiento, y las explicaciones del mismo que traslada al papel en sus extensas memorias, abre también mucho campo de trabajo, quizá también demasiado, para los críticos [también para ti y para mi], y multiplica las interpretaciones de los “porqués” de sus obras. Tendré que recurrir nuevamente a transcribir las palabras del propio Moneo [que en lo referente a este edificio ya tiene todas las defensas estudiadas] cuando dice al final de su memoria que:

      Nos tienta pensar que un edificio es una propuesta personal del arquitecto dentro del continuo proceso de la historia; pero hoy estoy convencido de que una vez que la construcción terminó, una vez que el edificio asume su propia realidad y su propio destino, todas aquellas preocupaciones que ocuparon a los arquitectos y que dieron lugar a tanto esfuerzo desaparecen. Llega un tiempo en el que los edificios no necesitan de protección alguna de sus autores, ni necesitan que se expliquen las circunstancias en las que surgieron. En último término, las circunstancias son sólo pistas que permiten a los críticos e historiadores conocerlo mejor y hacer entender a los otros como tomaron su forma. El edificio se queda en completa soledad; no más afirmaciones polémicas, no más problemas. Ha adquirido su condición definitiva y permanecerá sólo para siempre, dueño de si mismo. Me gusta ver como el edificio adquiere su peculiar condición, desarrolla su propia vida. De ahí que no crea que la arquitectura sea tan sólo la superestructura que introducimos cuando hablamos acerca de edificios. Prefiero pensar que la arquitectura es el aire que respiramos cuando los edificios han llegado a su soledad más radical.

      • No me trates de ventajista cuando tu también traes la prosa poética de Moneo en la memoria del Museo! Contra eso poco hay que decir, si Moneo pide que le juzgue la historia quien somos nosotros para hacer crítica del museo… y sin embargo sus bellas palabras no dejan de sonarme a una excusa, no me juzguen, esperen que pase el tiempo, la historia dará y quitará razones…. y como bien dices él es un gran ajedrecista que tiene estudiada todas las defensas del proyecto….
        Cuando puse a Kahn, Sota y Mies no quise imponer el principio de autoritas y sacar a los maestros en procesión. Escogí esos ejemplo por su significado. De Mies cogí la Lange haus que es una villa “burguesa” en ladrillo sin las concesiones al lujo y la exhuberancia técnica de la Tugendhat,una casa que cuestiona la propia naturaleza del hotelito burgués. La capilla del IIT no es el gran proyecto de Mies, pero lo traigo aquí por su renuncia a la arquitectura como lenguaje de símbolos, en su forma no la diferenciaríamos de una sucursal bancaria, un taller o una oficina del gobierno (creo que le tuvieron que poner un cartel para identificarla como capilla en el campus del IIT) . Los laboratorios Richards tampoco obtuvieron el inmediato reconocimiento público, y como Moneo utilizan el ladrillo y una referencia histórica que en Kahn es más poética y por tanto más bella y compleja que la literalidad del Pritzker español.
        Todas son obras coherentes con la modernidad, asumiendo el compormiso con las nuevas necesidades y las nuevas técnicas constructivs. El postmodernismo es la vuelta atrás, la involución, la lectura de la historia como una referencia formal, ya no literal como en el eclecticismo decimonónico sino filtrada por la evolución tecnológica de la modernidad.

        Me quedo con el papel que Norberg-Schulz le da a la historia: “La información que la Historia nos proporciona debería ilustrar sobre todo, las relaciones entre problemas y soluciones, y ofrecer así una base empírica para trabajos posteriores”.

        Por cierto, extiendo mi mano y acepto las tablas….

        …esperando volver a la polémica