“Feito en Bueu”

Al hilo de lo tratado en los anteriores artículos sobre el “ambiente” y la “memoria colectiva” os traigo hoy un proyecto reciente del estudio con el que participamos en el concurso para la “conservación y utilización del astillero de Banda do Río” en Bueu. [El título del artículo es el lema que escogimos para la presentación de nuestra propuesta].

En la realización del proyecto contamos con la aportación de dos colaboradores especializados: Ana Álvarez Rodríguez, licenciada en historia y máster en gestión de patrimonio cultural, especialista en Museología; y Tiago Pérez González-Arís, ingeniero naval, especialista sobre el patrimonio cultural marítimo de Galicia y sobre la conservación y restauración de embarcaciones tradicionales. 

El proyecto debía recuperar un antiguo astillero o carpintería de ribera, que todavía se conserva en el frente marítimo de Bueu, para albergar un nuevo uso expositivo. Además de las embarcaciones tradicionales y las herramientas utilizadas para su fabricación, la propia arquitectura del astillero sería un elemento más a exponer.

Actuar sobre dicho edificio en este lugar privilegiado adquiere una importancia especial si consideramos que la identidad de Bueu nace de su relación con la ría y el mar. Bueu es la pesca y sus artes, y a pesar de que el desarrollo y el progreso hayan difuminado la fuerza expresiva que dicha relación reflejaba en las antiguas imágenes de la villa, la identidad permanece, verdadera, e invariablemente ligada al olor del mar. 

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Carpinterías de ribera

Los carpinteros de ribera y las construcciones en las que se desarrolla este oficio de siglos de evolución juegan un papel fundamental en la conservación del patrimonio y la cultura marinera. La carpintería de ribera es una de las pocas tipologías históricas tradicionales que, por obvias razones funcionales, se coloca en la línea de costa, cerca de la orilla del mar [ya que así se facilita el traslado de las embarcaciones al agua]. Esta cercanía a la costa hace de estas construcciones elementos de gran singularidad.

Bueu conserva todavía una carpintería de ribera, el astillero “da Banda do Río” o carpintería de Purro, bien incluido el el Inventario General del Patrimonio Cultural de Galicia por resolución del 27 de julio de 2011.

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El astillero de Purro

El edificio del astillero parte de una primera construcción que data del año 1920, un cubierto sencillo construido sobre pilares de piedra y con una cubierta a dos aguas apoyada sobre cerchas de madera. A medida que fue aumentando la demanda de nuevos barcos, se fueron realizando nuevos cubiertos. El gálibo de estas naves creció en proporción al mayor tamaño de los barcos a construir.

Esta manera de crecer y construir “sobre la marcha”, simplemente tratando de cubrir una necesidad inmediata, unida a la utilización de materiales, sistemas y medios constructivos “de mínimos”, provoca que el conjunto construido muestre un carácter espontáneo y sincero, pero tiene como consecuencia un deterioro importante de la edificación. 

Cuando visitamos el emplazamiento nos dimos cuenta de que era más importante el valor de lo que representaba el astillero y su actividad que el valor arquitectónico o constructivo que éste pudiera tener. Por otro lado, esta actividad se veía afectada por la construcción del paseo marítimo a modo de barrera entre la carpintería y la playa. El paseo había  destruido la razón de ser del astillero al eliminar la rampa de botadura que permitía el traslado de las embarcaciones al mar.  

El astillero se encuentra, a día de hoy, en un entorno descontextualizado, rodeado por un paseo marítimo y flanqueado por edificios de viviendas. En la imagen inferior se puede ver el salto de cota que se produce con la playa a raíz de la construcción del paseo.

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Contenido expositivo “vivo”

El primer punto de nuestra propuesta proponía la recuperación de la actividad original del astillero, la construcción de embarcaciones de madera. La rehabilitación del uso del astillero supondría el mantenimiento de un oficio de siglos de tradición y constituiría el contenido principal a exponer. En este sentido, la arquitectura civil sería un simple acompañamiento de la arquitectura naval. Esta última debería ser la protagonista de la actuación y mostrar su predominancia en el astillero.

La recuperación de los espacios de trabajo se realizaría de manera que éstos fuesen visitables, cumpliendo así con la finalidad formativa y divulgativa que exigían las bases del concurso. Acompañando a las zonas de contenido expositivo “vivo”, [taller de serrado y preparación de la madera, almacenes, fragua, zona de montaje de estructuras...], se habilitarían los espacios de recepción, tienda y servicios, y también otros espacios de contenido expositivo divulgativo, como la sala de gálibos, [en la que se trazaban en el suelo las secciones a tamaño real de las embarcaciones], el almacén de plantillas de barcos ya construidos, expositores… En el centro del edificio, se crearía un patio interior cubierto en el que se expondría como pieza principal el “Bote Polbeiro”, típico de la villa, de la Asociación local “Os Galos”.

 

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Recuperar el acceso al mar

El segundo punto de nuestra propuesta contemplaba la transformación del espacio exterior que da acceso a la carpintería para reforzar el carácter del edificio y convertirlo en un elemento que simbolizase la relación de identidad que se produce entre Bueu y el mar. Para ello, proyectábamos dos nuevos elementos de rampa en el entorno del astillero.

La primera rampa, con el fin de permitir el acceso a la playa de las embarcaciones construidas en el astillero, se formalizaría, igual que el propio astillero, con una estructura sencilla de madera.

La segunda rampa, como un nuevo espacio público al frente del equipamiento que reforzase la necesidad de unión que existe entre la villa y el mar. Con esta operación, el recorrido del paseo marítimo se modificaría obligando a los paseantes a transitar por la entrada del edificio, dónde el cambio de pavimento resaltaría la singularidad del mismo. Los bordes de esta rampa se construirían como grandes bancadas, convirtiendo el conjunto en un anfiteatro abierto al paisaje de la playa de Loureiro con la ría como telón de fondo. 

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Final

Como en todos los concursos, al final tuvimos que pasar alguna noche en vela,…agradecer al equipo de arquitectos [Sarai Cancela, Ana González, Andrés Novo, Ramón Varela y Carlos Vázquez] el esfuerzo realizado. Ánimo, pienso que quizá estuvimos más cerca de ganar de lo que demuestra la cuarta posición que obtuvimos finalmente.

¡Habrá que seguir insistiendo!

Si se os pone a tiro podéis ver los paneles presentados y la maqueta que hizo Carlos [de espectáculo] si os acercáis al Museo Massó en Bueu, dónde están expuestos los proyectos presentados al concurso.

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